Yareimi y Carlos contaron todo

0
289

Yareimi Vázquez y Carlos Rafael Gil, hasta hace muy poco jefes de entrenadores de los seleccionados nacionales de gimnástica (femenino y masculino), son dos jóvenes unidos en la vida y en el deporte que aman, y que han sido separados de sus responsabilidades a pesar de excelentes cosechas de medallas y de haber recuperado para su deporte, en uno y otro sexos, sitiales perdidos por lustros.

Desde hace meses he tratado de contactarlos, pero se me escabullían. No se sentían con fuerzas para hablar del tema y aún tenían esperanzas de volver.

“En sí, las esperanzas no las hemos perdido. Yo confío en que la justicia prevalezca, en que al menos nos den una respuesta”, dice Carlos.

Pero ¿qué pasó?

Es una larga historia. Después de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, venía el Campeonato Mundial de Doha, Qatar, en noviembre de ese año, a donde yo aspiraba asistir con un equipo completo, pues ese torneo era clasificatorio para los Olímpicos de Tokío 2020 ¡Era la meta que nos habíamos trazado!

Quién te dice que, con todo planificado por meses, se nos informa que no había presupuesto para la participación de todo el colectivo ¿te imaginas lo que pasó? ¡Unos muchachos que habían conquistado 15 medallas en los juegos regionales! Aquello cayó como un cubo de agua fría, máxime que nos dijeron que serían considerados nuestros resultados en Colombia para que al equipo se le permitiera asistir.

En la misma situación del elenco masculino estaba mi mejor gimnasta, Marcia Videaux, la cual había alcanzado en Barranquilla un resultado histórico pues después de cuatro décadas, una cubana se alzaba con tres medallas de oro y dos de plata.

Me invitaron al programa televisivo Pulso Deportivo y de inmediato el conductor me preguntó por qué no iba Marcia al Mundial, y respondí lo que me dijeron: no hay presupuesto. Ahí no hubo repercusión alguna; sin embargo, luego, al ser entrevistada para el Noticiero Nacional Deportivo, respondí lo mismo ante idéntica pregunta pero esta vez sí hubo una notoria y amplia repercusión, sobre todo por los espacios digitales. Yo solo había dicho lo que me habían informado, a mí no, a todos; es más, ni siquiera di una opinión.

¿Quién les había dado la noticia de que no había presupuesto?

El jefe de alto rendimiento del INDER, José Antonio Miranda.

Carlos, al final ¿quiénes fueron a Doha?

Solo Manrique Larduet y Randy Lerú, quienes para nada se acercaron a sus mejores actuaciones. Pienso que influyó mucho el pésimo estado de ánimo de los muchachos.

Hasta ahí no veo qué pudo ocasionar sus respectivas bajas como entrenadores de las selecciones nacionales.

Al regresar de Doha, a mí me sobraron 16 mil dólares del presupuesto asignado para el Mundial y la clasificación panamericana, además de 5 mil que le dio la FIG (Federación Internacional de Gimnasia) a Manrique Larduet como beca y que no había sido utilizada, cantidad total que sumaría 21 mil con la que hubieran podido ir el equipo masculino y Marcia al Mundial. Todo esto lo sé yo porque era el que iba al frente de esos grupos.

Alerté a la comisión nacional sobre el error para que no sucediera de nuevo. Ni siquiera lo elevé a la presidencia del INDER; lo circunscribí a la comisión del deporte que encabeza Pedro Pablo Barrios ¡Ahí mismo se armó!

Dos meses después Erick López, estelar exgimnasta y actual metodólogo de la gimnasia artística masculina, además de responsable de trámite de viajes de los atletas hacia las competencias, me entrega un documento que tenía copias para “las once mil vírgenes”, donde se ponía en duda mi condición de revolucionario, pedagogo e, incluso, se dudaba de mi capacidad como entrenador ¿Te imaginas? Para mí era una carta galáctica, o sea, no entendí nada.

En ese documento se reconocía que se había cometido un error insignificante, que yo quería sobredimensionar, lo cual nunca fue mi intención pues si hubiese sido ése mi objetivo hubiera mandado mi reporte a las “once mil vírgenes” también.

Ese es el punto de partida de toda la avalancha de adversidades que hemos sufrido mi esposa y yo porque, a todas estas, Yareimi no firmó ninguna carta hablando del presupuesto pero los dos hemos sido víctimas de las medidas que nos alejaron de nuestros discípulos.

¿Qué hicieron entonces? Me imagino que con los brazos cruzados no se quedaron.

Por supuesto que no. Yo escribí una carta rebatiendo lo expuesto para entregarla al presidente del INDER en ese momento, Antonio Becali, [sustituido en 2019], que fue interceptada por Roberto León Richard, subtitular del INDER y presidente de la Federación de Gimnástica, quien al recibir una copia de la misma, me prometió aclararlo todo, que tomaría cartas en el asunto y me pidió que no enviara copia a nadie más. ¡Todavía estoy esperando una respuesta! Contrariamente, nuestra vida se tornó un infierno.

Nuestros criterios profesionales siempre eran rebatidos por ser considerados errados, me dijeron que por qué no renunciábamos, le dieron baja técnica a dos de mis atletas sin mi consentimiento, fuimos en dos ocasiones a tratar de ver a Osvaldo Vento, recién nombrado por esos tiempos presidente del INDER, quien nunca nos recibió. Nos enviaba a ver al director del Cerro Pelado Wilmer Lewis, para que le dijéramos qué queríamos… ¡cómo si él no lo supiera!

Ahí no queda esto. En el transcurso de todo este proceso mi esposa y yo iniciamos un tratamiento de fertilidad en Panamá, que era de conocimiento del INDER e, incluso, recibimos la ayuda de dos de sus funcionarios, Martha Lidia y Walter para viabilizar la obtención de las visas a ese país.  Por supuesto, tratamiento y viajes costeados en su totalidad por nosotros.

¿Por qué no lo hicieron en Cuba?

Firmado por especialistas del MINSAP tenemos el documento que atestigua que nuestro problema no se podía atender aquí porque no se contaba con los requerimientos necesarios de base y lo menos costoso y que estaba dando muy buenos resultados era una clínica panameña.

Nosotros habíamos planificado todo para no afectar el entrenamiento de nuestros discípulos.

La tensa situación que nos rodeaba nos asfixiaba y volvimos a intentar ver al presidente del INDER antes de partir hacia los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Nos comunican que al regresar íbamos a ser atendidos, pero eso nunca ocurrió.

En los Panamericanos surge otro problema. Me entero en Perú de que la Federación Cubana excluyó de la relación de atletas que iban al Mundial a Manrique Larduet, quien si bien no estuvo apto para la lid continental, ya se estaba recuperando de su intervención quirúrgica en ambas muñecas y, según el criterio médico, estaría listo para la cita del orbe a celebrarse en Stuttgart, última posibilidad de lograr el boleto olímpico a Tokio.

Para alcanzar mi empeño me hicieron firmar una carta donde yo me responsabilizaba por la salud y los resultados de Manrique. Yo, sin ser médico ¿has visto disparate mayor?

Pero el colmo fue que después que firmé que me responsabilizaba por Manrique, me dejan fuera a mí y a mi esposa del Mundial de Stuttgart, a donde Manrique, Randy y Rafael Rosendi finalmente asisten con el segundo entrenador de entonces y que ahora los dirige, Esnardo Soto.

¿Cómo? ¿Por qué?

Di un salto. Vuelvo atrás. Cuando regresamos de Lima, Yare y yo teníamos nuestra cita en Panamá para el tratamiento; íbamos a faltar dos semanas y dejamos todo el plan de entrenamiento de los varones y de Marcia y Yesenia Ferrera, que eran las chicas que estaban aptas para el Mundial. Esto lo conocía la comisión nacional desde el comienzo de la preparación. Estaba autorizado ¡Era nuestro bebé!

Estando allá nos llama el segundo entrenador, que habíamos sido excluidos de ir al Mundial porque nosotros habíamos dicho que no íbamos por cuestiones médicas.

Regresamos y el saludo fue enviarnos para la casa pues teníamos un análisis pendiente y en medio de ese impasse que provocó en nosotros un estrés insoportable, Yareimi perdió el embarazo. O sea, además del dolor, pérdidas en vuelos, tratamientos que teníamos derecho a dos intentos, hospitales, medicamentos.

¿Cuál fue la reacción de ustedes? 

Exigir una explicación del por qué nosotros no íbamos al Mundial y nos dicen que hay un análisis pendiente cuyo tema era irregularidades en el proceso de entrenamiento en los últimos seis meses.

Así, imposibilitados de entrenar a nuestros muchachos y menos de asistir al Mundial, solicitamos sendos certificados médicos, en mi caso por estar recuperándome de una operación relacionada con el tratamiento de fertilidad y en el de mi esposa, al padecer una severa infección de riñones, amén de cómo se sentía por el fracaso del embarazo.

Pero lo peor fue que por esos días es entrevistado el comisionado nacional Pedro Pablo Barrios por la Televisión Cubana e informa que nosotros no asistimos al Mundial por “cuestiones personales”.

Tuvimos que renunciar a los certificados que solicitamos tras ser separados ¿te queda claro verdad? para poder exigir el tan esperado análisis de los hechos que nos imputaban, porque estando de certificado no podíamos demandar nada.

Al fin, en dos reuniones por separado, donde tuvimos que dejar los celulares afuera, nos acusan de haber impartido clínicas del deporte en Panamá en lugar de estar en el tratamiento.

¿Fue cierto?

¡Para nada! Nosotros nos hospedamos en Panamá en casa de Andrés Llanos, colombiano residente panameño, un amigo entrenador de un club femenino. Él es experto de la FIG ¿para qué va a querer una conferencia mía o de Yareimi, sobre todo mía, atendiendo a que sus pupilas son niñas y adolescentes, no hay varones? Es un profesor que imparte cursos de niveles 1, 2 y 3 ¿Entiendes?

Claro que en los tiempos libres del tratamiento visitábamos el gimnasio, nos retratábamos con las alumnas de él y concurrimos a una competencia patrocinada por ese señor, en calidad de espectadores. Pero, para nada trabajamos en ella ni patrocinamos nada. Te reitero ¿qué patrocinio vamos a dar nosotros?

Todo esto se une a un problema que sucedió en Lima cuando en un intercambio de monos (ropa deportiva), la credencial de uno de mis atletas fue utilizada por un entrenador mexicano que no estaba acreditado. Allá todo se aclaró y no pasó a mayores pues él nunca la utilizó y ya estaba en la instalación. Las autoridades la vieron en el bolsillo del mono al extraerla para devolverla y así se supo.

Aquí el hecho fue agigantado, además de decir que la Federación continental exigió una sanción. De ser así, responsabilidad mía y la asumo, pero no fue intencional ¿Ves cómo todo se me ha unido cual lava de un volcán? Que me sancionen por eso no creo yo signifique una expulsión ¿no?

Pero además, Yareimi no tuvo nada que ver con lo de la credencial y la separaron también. Como te dije tenemos todos los documentos y además, antes del Mundial, nuestros atletas, excepto Manrique Larduet ¡mira la vida cómo es! fueron a ver al presidente Vento, quien les dijo que nos acogimos a certificados médicos pero que en mi caso, estaba sancionado por lo de la credencial.

Afirmas que tienes los documentos que prueban todo esto ¿Has hecho algo con ellos?¿Reclamaste los servicios de un abogado?

Sí, por supuesto, los tengo todo excepto el de la respuesta de Erick López, que fui tan confiado de no quedarme con ninguna copia y lo entregué a Richard y a Omar de la Torre, quien me atendía por la UJC.

Y claro que fuimos a consultar con un abogado laboral en un bufete en Plaza de la Revolución.

Fíjate si existe un claro problema en contra de nosotros que en el 2019, Jaime Corredor y Naomi Valenzo, miembros de la Unión Panamericana de Gimnasia, cursaron a la Federación Cubana una invitación para que yo impartiera una clínica para adultos sobre entrenamiento del deporte en República Dominicana y jamás fue atendida.



Final de la historia: fuimos “liberados” el 23 de octubre de 2019 por la pérdida de los requisitos necesarios para ser funcionarios. Esto lo reprodujeron en las pizarras electrónicas que se hallan en la Escuela Nacional. Nuestro nombre, nuestro prestigio rodando por el piso ¿Eso es educativo, moral, acorde a lo que a nosotros nos enseñaron nuestros padres y abuelos, fieles seguidores de nuestro proceso social?

Por todo esto fue que acudimos al bufete y la abogada nos redactó el documento que está en manos del presidente desde noviembre pasado.

Lamentablemente la posible respuesta se ha retrasado por esta pandemia mundial que tanto nos ha dañado pero una vez se recupere la normalidad, ¿qué van a hacer?

Pensamos ir nuevamente al INDER. Yo anhelo una medalla olímpica, he trabajado para ello. A este paso me están obligando a ganarla bajo otro pabellón y no quiero. Tanto Yareimi como yo tenemos proposiciones de clubes en Alemania, México, Chile, Costa Rica, Guatemala, pero los dos queremos que nuestros gimnastas sean los que suban a los podios ¿es tan difícil entender esto?

¿Qué crees de la búsqueda actual de una especialización en los atletas por aparatos en lugar de la versatilidad de antaño?

Se trata de no eliminar a un buen gimnasta por un déficit que posea. Por ejemplo, manos cortas, no puede hacer un excelente arzón; a los de superior estatura les viene mal el suelo y el salto; las paralelas se les dificultan a los de brazos cortos pero les va bien el caballo de salto.

Dos de mis muchachos que estaban siendo entrenados por este sistema sumaron sendos bronces en los Panamericanos de Perú en caballo de salto (Alejandro de la Cruz) y barra fija (Hubert Godoy) lo que demuestra que yo estaba bien encaminado. Son medallas iguales a las del all around.

Y ahora, según noticias que me han dado, ya varios de los gimnastas han abandonado la selección para irse para el circo y de nuevo se buscan en todos los casos gimnastas completos. O sea, mi trabajo de años se ha venido al piso.

La entrevista concluye con rostros largos, Yareimi soñando con su bebé y Carlos convencido de poder regresar.

Yo ni siquiera pienso en regresar de jefe de entrenadores, sólo que me dejen trabajar. Pero cada día que pasa, realmente, tengo menos confianza pues incluso hasta en la carta que nos envían ponen en duda que mi esposa se esté haciendo un tratamiento de fertilidad. Por suerte, nosotros tenemos fechas, horas y lo que nos han hecho. Dime Julita ¿qué tú crees?

 

https://www.cibercuba.com