Sudamerica

Un gran trabajo en la Rítmica de Perú

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La última selección peruana de gimnasia rítmica que Ynkil Rodríguez vio competir internacionalmente fue la suya. Fue en los Juegos Odesur realizados en Perú en 1990. Hace casi 30 años.

Algunas gimnastas continuaron entrenando unos cuantos años más, pero antes de que acabaran los noventa, y mientras la gimnasia artística, más acrobática, menos expresiva, continuaba su camino, la gimnasia rítmica desapareció de los tapices de entrenamiento.

 

Hasta ahora.

En los últimos dos años, la Federación Deportiva Peruana de Gimnasia ha reactivado con mucho entusiasmo esta disciplina, una de las más celebradas por los amantes de los deportes olímpicos. Por su belleza, su sutileza, su musicalidad.

Durante este tiempo, la federación ha reclutado a jovencitas con potencial, las ha preparado, las ha fogueado en torneos internacionales y hoy, en una carrera contra el reloj, las está alistando, con una mezcla de paciencia y rigor, para la justa más importante de sus vidas: los Juegos Panamericanos de Lima 2019, en el que los peruanos seremos anfitriones y por lo que se espera que cumplamos un digno papel en todos los deportes.

Aun cuando –como dice Ynkil Rodríguez, exgimnasta rítmica y hoy coreógrafa del equipo de gimnasia artística–esta disciplina haya renacido hace muy poco, después de haber sido olvidada durante mucho tiempo.

Un día, cuando tenía 10 años, Carmen León y su mamá pasaron por la puerta de un club de su barrio, en Independencia, donde había unas niñas practicando gimnasia artística. A ella, que tenía un cuerpo hiperlaxo y se había pasado la niñez haciendo contorsiones en su casa, la idea de aprender este deporte tan bonito le entusiasmó.

Tres años después, al ver su flexibilidad y gracia, su profesora le sugirió que se presentara a la selección nacional. Carmen y su mamá fueron a la Videna. Era 2016 y en ese momento estaba tomando forma el proyecto para reactivar la gimnasia rítmica con miras a los juegos panamericanos. La muchacha, con 13 años, duró poco en la gimnasia artística. Su camino era el de las rutinas con balón, aros y mazas. El ritmo. El estilo.

En el año 2017, cuando Jenny Martínez asumió la presidencia de la Federación Deportiva Peruana de Gimnasia, el nuevo proyecto cobró fuerza.

Una selección de cuatro gimnastas individuales participó en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta. No les fue bien.

En 2018 Dixon Morales asumió como entrenador principal del equipo. La federación, además, contrató a un técnico español que vino cuatro veces al país para supervisar los entrenamientos y preparar el plan de trabajo. Morales dice que los resultados se empezaron a ver. En los Juegos Odesur, de mayo, quedaron quintas, pero mejoraron mucho sus puntajes. Esta vez participaron en la modalidad de Conjuntos. El entrenador dice que, por nuestra realidad, es la que mejor nos viene en esta etapa de renacimiento.

–Esta es una disciplina que necesita de muchos años de preparación– dice. –No podemos pretender logros muy rápido cuando los demás países nos llevan muchos años de formación. La estrategia es comenzar con la modalidad de Conjuntos para recién establecer un nivel. Además, tenemos más chances de obtener logros. Porque en individuales compites contra más competidoras, son tres por cada país. Pero solo hay un conjunto por cada país.

Y así fue que pasaron el año pasado compitiendo solo por Conjuntos. En setiembre, el equipo participó en la Copa Mundial de Hungría. Duplicaron el puntaje obtenido en los Juegos Odesur. Luego vino el Test Event para los Juegos Panamericanos, en el que quedaron octavos, superando a Costa Rica y Chile.

Y, en octubre, su primer gran orgullo: tres medallas de bronce en los Juegos Sudamericanos de Rítmica en Melgar, Colombia.

 

Disciplina y rigor

Hace cinco años, Aitana Orrego estaba harta de la gimnasia artística. Había llegado a esta disciplina siguiendo los pasos de su hermana mayor, la aclamada Ariana, nuestra representante en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Pero a los 11 años no sabía hacia dónde la conduciría aquello. Probó con otros deportes. Hasta que descubrió la gimnasia rítmica. Y se enamoró.

–Si hubiera sabido que existía antes, no hubiera hecho gimnasia artística– dice sonriendo.

Como Aitana, muchas chicas llegaron con ganas de probar algo nuevo. Otras, provinieron del ballet. Otras, de la nada.

Dixon Morales dice que en el país no es sencillo encontrar niñas y adolescentes con las condiciones más adecuadas para este tipo de deporte.

–No tenemos el somatipo que se necesita. La gimnasia rítmica se inició en Europa y allí las mujeres son altas, delgadas y de extremidades largas. Nosotros estamos trabajando con el material humano que tenemos.

La preselección nacional cuenta hoy con ocho jóvenes, de las cuales cinco serán las elegidas para competir en Lima 2019. Entre las destacadas se encuentran Aitana, Carmen, Flavia LeónCamila Garay y Georgina Vidalón, una muchachita de 16 años, de madre mexicana y padre peruano, que practica rítmica desde los 6, que llegó hace año y medio de Monterrey, huyendo de la violencia del narcotráfico, y tocó las puertas de la federación para pedir al comando técnico que le permitiera mostrar todo lo que había aprendido en sus 10 años de formación.

Georgina y Carmen empezaron a vivir este año en el Albergue del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la Videna, donde, gracias al apoyo del Instituto Peruano del Deporte (IPD), médicos y nutricionistas se ocupan de que estén sanas y bien alimentadas. A Carmen se le hacía muy difícil ir y venir de San Luis a Independencia, sobre todo porque después de salir a las 9:30 de la noche de entrenar llegaba a su peligroso barrio cerca de la medianoche.

Y, además, porque no se estaba alimentando bien. Jenny Martínez dice que los médicos le detectaron anemia y que actualmente está en tratamiento. Hoy, su rutina ha cambiado. Come sano. Estudia – su quinto año de secundaria– cerca de la Videna. Se acuesta temprano. Y no se expone al peligro.

Dixon Morales no quiere vender sueños. Dice que sus objetivos de cara a los Panamericanos son realistas. Primero, quiere ver el desempeño del equipo en el Sudamericano de Bogotá, a fines de mayo. Allí buscarán revalidar las medallas de bronce del año pasado. Luego, en junio, encararán el torneo dando lo mejor de sí. A los Panamericanos llegará la elite de la gimnasia rítmica del continente. Los poderosos conjuntos de Estados Unidos, Brasil y México, siempre favoritos para llevarse las medallas.

–Es complicado porque vamos a competir con seis países que están delante de nosotros–dice. –Sabemos a qué nos vamos a enfrentar. Estamos trabajando a base de superarnos a nosotros mismos. Lo importante es que ya hemos empezado.

 

Gracias a https://larepublica.pe/domingo/1462854-bailarinas-aire

Foto: Renato Pajuelo