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Uchimura nació en el maravilloso mundo de la gimnasia

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uchimuraDice Naoya Tsukahara, el inolvidable excampeón de gimnasia, que nunca en su vida había visto un sucesor que aunara tanta potencia y calidad técnica en 55 kilos de peso y 161 centímetros de altura. Kohei Uchimura se marchó de su casa de Kitakyushu a los quince años ra trasladarse a Tokio y entrenarse a las órdenes del maestro Tsukahara. No es que Kohei se mudara a la capital para empezar una nueva vida. Uchimura eligió Tokio para avanzar en su progresión artística y llegar a lo más alto. Este pequeño gran hombre nació para este deporte. No conoció otra cosa. Solo le gustaba la gimnasia porque no supo que existían otras cosas. Su madre, Shuko Uchimura, y su padre, Kazuhisa Uchimura, eran gimnastas. Y su hijo, nacido el 3 de enero de 1989, comenzó a entrenarse entre barras y polvo de talco a los tres añitos. Su hermana, Haruhi, también empezó de niña. Papá y mamá dirigían un gimnasio en la prefectura de Nagasaki. En casa del herrero salieron herreros, nada de cuchillos de palo.

¿Cómo se engaña a un niño para que disfrute de la gimnasia con tres años? A Kohei le engañaron para que hiciera saltos en el trampolín del gimnasio. Sus padres realizaban giros en el aire, a veces con Kohei en brazos y tronchado de risa por la voltereta, y él quería imitarles. Así comenzó todo. A los 15 años necesitaba dar el gran salto hacia el estrellato mundial y se marchó con el excampeón, Tsukahara, a la capital del país. Estudió en la Universidad Japonesa de las Ciencias del Deporte (Nippon Sport Science University) y a las órdenes del veterano campeón aprendió a alcanzar la perfección en cada movimiento.

A los 19 años estaba listo para competir al más alto nivel. Desde los 15, su reto había sido triunfar en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Llegó al país vecino, históricamente el enemigo, y sorprendió al mundo. Obtuvo la medalla de plata en el concurso individual y también en el concurso completo. Dio el banderazo de salida a una carrera inigualable. En 2009, en Londres, consiguió su primera medalla de oro en el concurso completo individual del Campeonato del Mundo. Desde Pekín 2008, su trayectoria hasta estos Juegos de Río 2016 es envidiable. Se ha convertido en el gimnasta número uno de toda la historia. Sepan por qué.

El argumento primordial es que domina todas las especialidades tras veinticuatro años de trabajarlas, primero como diversión de la niñez y desde lo once años como objetivo de su vida. En 2010 volvió a ganar el concurso completo individual del Campeonato del Mundo, en Rotterdam. En esta cita logró igualmente la medalla de plata en las especialidades de barras paralelas y piso, así como la plata por equipos. En casa, en el Mundial de Tokio 2011, acumuló otros cuatro reconocimientos: oro en el concurso completo individual, el éxito más importante en toda competición, y oro en piso, además de obtener la plata en barra fija y en el concurso por equipos.

Los Juegos de Londres 2012 eran su objetivo a largo plazo para colgarse su primera medalla de oro olímpica, el gran reto de todo deportista. Alcanzó el Olimpo: fue medalla de oro en la competición individual y plata por equipos. Disfrutada la gloria, en el Mundial de Amberes 2013 continuó su progresión. Nunca se aburguesó. Superó el peligro del éxito del oro olímpico, que puede incentivar la relajación posterior, para intensificar su trabajo diario. Y en Amberes se llevó dos oros, en el concurso completo y en barras paralelas, además del bronce en la especialidad de suelo.

El Campeonato del Mundo es la meta periódica para ser el número uno y refrendarlo cada cuatro años en unos Juegos. En Nanning 2014 repitió su oro fundamental, en el concurso completo individual, y fue plata en barra fija y en el concurso por equipos.

El año pasado festejó una plusmarca universal. Como siempre, consiguió la medalla de oro en el Mundial. Esta vez fue en la edición de Glasgow 2015. Po primera vez en la historia, un gimnasta conquistaba seis títulos mundiales del concurso completo. También se colgó la medalla de oro por equipos. Es el mejor gimnasta de todos los tiempos. En Río quiere rematar esta carrera estelar con otro olímpico. El niño que nació en un gimnasio hace honor a la dedicación y la técnica adquirida en unos entrenamientos que empezó a los tres años.

Gracias a

 TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN

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