Recordando la aventura del sudamericano del 2013

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(foto: Facebook/Juan Navor Media)

 

Eran los últimos días de Agosto del 2013, aún me acuerdo como si fuera ayer, la ciudad del Sol y del Acero, Sogamosa, estaba atrapado entre los reclamos y el pueblo enojado por situaciones agrarias que en aquel año el gobierno no podía solucionar de inmediato.

Fue un concierto de altos decibelios en el que los instrumentos utilizados por miles de personas, amas de casa, padres de familia, niñas y niños; jóvenes y abuelos, fueron de percusión, pero improvisados con tapas de olla de cocina, cacerolas, tarros y platos plásticos, golpeados con ‘baquetas’ inusuales, como cucharas, tenedores y molinillos, acompañados por el agudo de silbatos y cornetas.



Justo y sin pensarlo el Campeonato Sudamericano de Gimnasia Artística infantil – juvenil tenia sede en Sogamoso, habíamos llegado sin inconvenienttes, una ciudad de altura en  Colombia, con un frió no tan frío. El comité organizador nos había reservado hospedaje en lugares preciosos, para que disfrutásemos del lindo clima, y todas sus maravillas, pero enseguida de haber llegado, se alzaron paro nacional, era un suplicio pasar de nuestros hospedajes a el centro de entrenamiento. La organización tomo medidas para poder estar en un hotel en la ciudad y que se nos haga más fácil trasladarnos al coliseo de competencia.

El evento fue normal y tranquilo, todos disfrutamos de un lindo evento, pero afuera era otra situación, de esas complicadas, pues llego el momento de regresar y ahí fue cuando comenzó una de esas aventuras que hasta hoy es difícil de olvidar en un torneo de gimnasia internacional.

 

 

Antes que todo quiero agradezco y sabemos que muchos que lo recuerdan, agradecemos a la organización del torneo que se porto como los Dioses, en ese momento, pues el aeropuerto y las carreteras estaban cerradas, habíamos quedado aislados, la desesperación era grande pues todos eramos responsables de niños deportistas y en esos momento no sabíamos que pasaría, perderíamos vuelos, horas sin comer o beber esperando saber que pasaría.

La Liga de Boyacá junto con la Federación Colombiana de Gimnasia nos colaboró hasta el último momento, fueron varias horas de saber que pasaría, hasta que En el Aeropuerto Alberto Lleras Camargo, de Sogamoso, y por gestión de la Sala de Crisis de la Presidencia de la República, con aviones Hércules y Fóker de la Fuerza Aérea, fueron transportados todos los deportistas, entrenadores y dirigentes.

Para muchos niños que hoy después de 5 años, recuerdan, ellos que fue muy divertido, un vuelo donde se sentía que estaban en un película de acción, dentro de avión los niños sobretodo porque eran militares. Que talvez no suceda otra vez pero queda en el recuerdo la experiencia.