El gimnasio improvisado hasta volver a los entrenamientos

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Colombia.- A pesar de las dificultades originadas por la cuarentena nacional, tres hermanos deportistas no descansan y cumplen día a día con su entrenamiento. Para ellos, ni el lugar, ni la distancia son impedimento para luchar por sus sueños.

Los hermanos Vera pertenecen a una familia de escasos recursos que hace 5 años llegaron a Cúcuta tras ser víctimas del desplazamiento forzado en Teorama y desde el 2015 viven en una humilde vivienda en el barrio Nuevo Horizonte, lugar donde hace unos meses sus medallas y uniformes fueron hurtados.

Zuleima Vera, mamá de los tres niños, expresó que ante la pandemia tuvo que llevar a sus hijos a una finca en la zona rural de Tibú, en el interior de El Catatumbo. Una vez allí y ante la carencia de elementos para entrenar, decidieron improvisar un gimnasio con madera, cemento y ladrillos.

“Tan pronto llegamos a la finca nos organizamos y acondicionamos un patio para que realizaran sus entrenamientos. En especial para Camilo, que practica gimnasia, y necesita varios aparatos. He tenido que hacer de entrenadora y profesora durante este tiempo”, afirmó la madre.

Danna, de 12 años de edad, Camilo, de 13, y Jean Carlos, de 14; son el orgullo de una familia resiliente y un gran ejemplo de la importancia del deporte como herramienta de transformación social.Para Danna Sailyng, la gimnasia y el judo han sido disciplinas que, a pesar de su corta edad, le han permitido madurar y fijar metas a corto y largo plazo.

“Yo empecé siendo gimnasta y desde hace 2 años pertenezco a la liga de judo. Esta disciplina es muy unida y esos valores los hemos llevado a la familia”, indicó la joven deportista.

Su hermano Jean Carlos ha sido medallista nacional y subcampeón de los juegos supérate 2019, representando a la Liga de Judo de Norte de Santander. Para él la disciplina y el apoyo de entrenadores han sido la clave para alcanzar los logros obtenidos hasta el momento.

La vida en el campo es más difícil, pero lo enseña a uno a luchar por las cosas. Si uno quiere y tiene las metas claras, no importa si no se cuenta con todas las comodidades. Aprendimos a trabajar con lo que hay”, indicó Jean Carlos.

 

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Dos judocas y un gimnasta

Los tres jóvenes deportistas son medallistas nacionales y han recibido constante acompañamiento de docentes, entrenadores y psicólogos de las ligas de ambas disciplinas. La salud mental y física no debe mermar en época de cuarentena.

Kehynner Camilo, a diferencia de sus hermanos, no practica judo y dedica varias horas a la semana para realizar un circuito de entrenamiento de gimnasia artística. Sin embargo, el proceso fue interrumpido de manera parcial al estar en medio de la selva.

“Nosotros dividíamos el tiempo para entrenar y hacer las tareas, pero también ayudamos a nuestros papás en las labores diarias. En el campo es normal andar quemado y nosotros pasábamos varias horas bajo el sol”, afirmó el joven gimnasta.

Johana Orozco Pallares, presidenta de la Liga de Judo de Norte de Santander, expresó que ante las dificultades de alimentación y conexión a internet, decidieron apadrinar de manera temporal a los dos menores que pertenecen a la Liga de Judo, ubicándolos en Cúcuta bajo la supervisión de Johana y el sensei Edgardo Gómez.

“Por distintas problemáticas en El Catatumbo los chicos se quedaban sin luz, duraban hasta dos o tres días sin poder conectarse, entonces no podían recibir ni las tareas ni los videos que enviaba nuestro sensei. Estando con nosotros tienen más comodidad”, indicó Orozco.

Cientos de deportistas nortesantandereanos ansían el retorno a sus espacios de entrenamiento. Por ahora acuden a los encuentros virtuales para mantener vigente el deseo de ganar y dejar en alto el nombre de su región y del país

ANDRÉS CARVAJAL
Para EL TIEMPO
CÚCUTA