El éxito de Cuba no es magia… es trabajo

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Marcia Videaux y Randy Lerú pueden confirmar la fortaleza de la gimnasia cubana en el Preolímpico de abril próximo. Foto: Mónica Ramírez
“Creo que si nada más hablamos de talento minimizamos un poco las horas de entrenamiento, el sacrificio, los años pegados a los aparatos buscando elevar el nivel y tener más seguridad”.

Esas son las palabras de Carlos Rafael Gil, entrenador de la selección nacional de gimnasia artística, el hombre que está vinculado a los más recientes éxitos del santiaguero Manrique Larduet Bicet, primer cubano doble medallista mundial en este deporte, donde se dan la mano la originalidad, el virtuosismo y el riesgo.

Y ciertamente, guarda mucha razón, porque si bien las aptitudes son determinantes en los triunfos de un atleta, también influyen su entrega y dedicación, justo como se ha podido comprobar en el caso de Manrique, quien protagonizará el regreso de la gimnasia cubana al concierto olímpico en Río de Janeiro 2016 tras 12 años de ausencia.

GLASGOW, LA CONTINUACIÓN DE UN SUEÑO

En honor a la verdad, sería injusto decir que los gimnastas se han ubicado en el epicentro del mundo atlético en nuestro país solo por su actuación en el reciente Campeonato Mundial de Glasgow, Escocia, pues desde hace varios meses vienen pisando firme, con resultados relevantes en varias competencias.

Desde los Juegos Centroamericanos de Ve­racruz, la Copa Mundial de Anadia, Por­tugal, en mayo último, y los Panamericanos de To­ronto en julio, nuestros exponentes han dado muestras de crecimiento y, sobre todo, de mucha voluntad de superación.

El punto culminante llegó en la urbe escocesa, donde Larduet conquistó el subtítulo en el concurso de máximos acumuladores y el bronce en la barra fija, resultado que lo catapultó directamente a Río, y, de paso, le abrió las puertas a su compañero de batería Randy Lerú al Preolímpico de abril próximo en Brasil.

“No me gusta hablar de sorpresa, esto ha sido un largo proyecto de entrenamiento. Les decía a ellos que Usain Bolt corre 9.59 segundos una sola vez, y nosotros vamos hacer nuestras mejores puntuaciones una sola vez. Fue justo eso lo que pasó, mejoramos las marcas en arzones, anillas, barra, salto y paralelas”, expresó el entrenador Gil, quien catalogó de muy exigente la aventura de Glasgow.

“Fue un certamen de mucha estrategia, muy tenso, nosotros estuvimos bajo pruebas constantes, desde la sesión de podium, en la cual teníamos que demostrarle al mundo lo que llevábamos. Fue otra competencia, mientras muchos gimnastas de renombre llegaron a hacer un podium suave, nosotros nos entregamos como campeones, para que empezaran a creer en el potencial”, relató el preparador.

EL CHOQUE CON LA ÉLITE

Con solo 19 años, Manrique ahora se está dando a conocer, y afronta con mucha naturalidad el proceso. Los focos sobre su figura no lo intimidan, y tampoco el roce con los más grandes gimnastas del planeta, quienes lo observan con detenimiento, confirmando que se trata de uno de los principales talentos del deporte.

Uno de los que palparon de cerca su potencial fue el extraclase japonés Kohei Uchi­mu­ra, seis veces al hilo monarca universal en el all-around, quien sintió el aliento del cubano en el concurso de máximos acumuladores, donde el margen final pudo ser, incluso, más cerrado.

“Pudimos quedar a solo décimas de Uchi­mu­ra, pero sentí que no era necesario arriesgar en manos libres, la última rotación. Tomé la decisión de bajar la dificultad porque con 14.100  puntos ya asegurábamos la plata”, confesó Gil.

De cualquier forma, a Manrique no le preocupa en exceso el choque con estos “monstruos”, más bien los asume como una oportunidad de crecimiento. “No tuve mucho roce con Uchi­mu­ra, estábamos en rotaciones distintas, él ha­bla japonés, yo español, ninguno de los dos hablamos inglés, pero creo que todo el mundo quedó contento con el hecho de que Cuba esté de nuevo en la élite”, afirmó el santiaguero, ambicioso pero consciente del rigor de los retos venideros.
“Uchimura no es invencible, nadie sabe lo que pueda pasar el día de la competencia, pero hay que entrenar muy duro y superarse de cara a los Juegos Olímpicos, no será fácil llevarse una medalla”, expresó.

RÍO EN EL HORIZONTE

Los sueños de la gimnasia no se limitan solo a la figura de Manrique Larduet, también la juventud e ímpetu de Randy Lerú y Marcia Vi­deaux invitan al optimismo, sobre todo ahora que ambos buscarán su clasificación a la lid estival en abril próximo.

“Hemos logrado éxitos paso a paso y ahora solo nos faltan los Juegos Olímpicos, por lo que debemos poner manos a la obra. Yo le prometí a Randy que clasificaría y él me prometió que conseguiría su boleto en el Preolímpico, para de­s­­filar juntos con nuestra delegación”, expresó Manrique, quien confía en el buen desempeño de su colega.

“Estamos contentos con Randy, cumplió su objetivo en el Mundial y tenemos seguridad de que no quedará mal en el Preolímpico, vamos a prepararnos en base a eso”, precisó Gil, quien también tiene en mente ya un grupo de estrategias con su principal figura.

“Pensamos apostar por el all-around, seguir luchando por incluirnos entre los gimnastas más completos, no se puede renunciar a eso. Te­ne­mos selecciones estudiadas en paralelas con elementos para subir el grado de dificultad, ve­nimos también con grandes nociones del salto, no nos gustó lo que nos pasó y la idea es desquitarnos en Río. Después del corto descanso, nos pondremos manos a la obra”, concluyó Gil, todavía sin creerse los triunfos que viene cosechando.