Ana Pérez: “Estoy sin callos en las manos; será empezar de cero”

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España.- Mientras que nuestras vidas comienzan paulatinamente a adoptar la pregonada nueva normalidad, algunos deportistas todavía aguardan para poder retomar su actividad. Es el caso de Ana Pérez, gimnasta sevillana que acudirá el próximo año a Tokio junto al resto del equipo español femenino, que espera pacientemente para poder viajar a Madrid y así continuar con su preparación. Aquí, a duras penas puede entrenarse. “No hay instalaciones y para ir a un pabellón vacío prefiero trabajar en el salón de mi casa o el rellano, con los materiales que tengo: unas pesas y poco más”, explica.

Es la situación de la capital, todavía en fase 1 de desescalada, la que impide que la hispalense remote su actividad a tiempo completo. Con la residencia Joaquín Blume cerrada, la imposibilidad de alojarse en Madrid hace que Ana Pérez todavía deba esperar en Sevilla para viajar y ponerse a trabajar junto con sus compañeras. El CAR, ya abierto, las espera. “Si entran en la fase 2 y el Consejo Superior de Deportes (CSD) logra que la abran, quizás podamos retomarlo poco a poco”, indica. “Si deciden que no se abre hasta la fase 3, pues habrá que esperar”, añade.

Regresar a la rutina no será algo sencillo tras el parón por la pandemia del coronavirus. “Nosotras estábamos cogiendo la forma para competir, porque teníamos varios torneos. Habíamos pasado los meses más difíciles y sólo quedaba el remate final y empezar a competir. Entonces llegó el parón. Cuando volvamos será empezar de cero”, explica la deportista. “Meterte en onda, en rutina… No tengo callos en las manos después de tres meses y eso es de lo peor que le puede pasar a un gimnasta. Volverlos a crear duele un montón. Es empezar de cero totalmente y no va a ser fácil. Por suerte, tenemos el objetivo de Tokio, que es una buena motivación”, admite.



 

Pero no son las manos las únicas partes del cuerpo que sufrirán en la vuelta al trabajo. Pérez se hace a la idea de que también las articulaciones van a molestar bastante tras tanto tiempo sin la actividad habitual. “Hemos parado en seco y cuando volvamos a entrenarnos se resentirá el cuerpo“, comenta.

No son días sencillos a nivel físico, pero tampoco a nivel mental. “Nos mandan un trabajo específico para cada día y nos conectamos a una paltaforma por la mañana y por la tarde y vamos manteniendo el contacto en el equipo. Ahora lo llevamos mejor, pero al principio, al menos para mí, no fue fácil. Tenía algunos días que me decía ¿para qué?, ¿para qué voy a entrenarme? Pero es importante mantener una rutina para que luego nos cueste menos volver a lo habitual”, admite Ana Pérez, quien trata de ver el lado positivo al entrenamiento confinado: “Hay veces que no te apetece trabajar o tienes un circuito complicado y entre nosotras nos animamos. Así no nos sentimos tan solas”.

 

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Work, work and work 🔁

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Y es que Ana Pérez cuenta los días para regresar a la residencia Joaquín Blume, a Madrid, donde vive desde hace más de seis años. “Aquélla es mi casa”, responde. “Cuando llegué por la pandemia me costó adaptarme a vivir en casa con la familia. Llevo mucho fuera, viviendo sola, haciendo y deshaciendo y teniendo mi rutina y mis formas de llevar la vida. Ahora entro en casa con mis padres y hermano, con unas normas… Al principio fue complicada la convivencia”, reconoce la gimnasta, que se congratula de haber encauzado la situación: “Ya me he acostumbrado y podemos llevarlo todo bien”.

La vuelta de Ana Pérez a Madrid, junto la del equipo nacional, significaría que la batalla al coronavirus comienza a decantarse y el futuro comenzaría a ser algo más esperanzador. En el caso de las gimnastas españolas, el gran objetivo se sitúa en el verano de 2021, con la celebración de los Juegos de Tokio que deberían haberse inaugurado en apenas unas semanas y en el que el conjunto nacional volverá a comparecer después de no hacerlo desde Atenas 2004.

Pero con el foco puesto de nuevo en Japón, el aplazamiento de la cita olímpica “en teoría” les tiene que “venir bien” para recuperar el tiempo perdido. “De las opciones que había, el moverlos en el calendario era la mejor, porque la otra opción de la que se hablaba era que se suspendieran”, explica la internacional de 22 años. En otros países cercanos como en Portugal o en Italia las gimnastas ya están entrenándose con las miras puestas en algunas competiciones y, por supuesto, en Tokio, donde la sevillana vivirá sus segundos Juegos tras participar en Río 2016, aunque lo hizo en la categoría invidual .

“Nosotros contamos a nuestro favor que la plaza olímpica la tenemos ya en el bolsillo y no vamos a contracorriente. Tenemos que dedicarnos a preparar los Juegos, pero siempre yendo con pies de plomo para evitar lesiones“, comentó la sevillana, quien espera tener de nuevo callos en sus manos lo más pronto posible.

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