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Simone Biles: “Pensé que la medalla iba para Flávia. Creo que se lo merecía.”

Simone Biles y Flavia Saraiva compitieron en la final de viga. Foto: AFP

Simone Biles y Flavia Saraiva compitieron en la final de viga. Foto: AFP

La gimnasia artística es un deporte subjetivo donde, a diferencia de otras disciplinas, no hay una marca, una distancia o un tiempo precisos para determinar un ganador. Esto da lugar a polémicas sobre los criterios utilizados para juzgar a las gimnastas, sobre todo cuando se trata de competidores de diferentes países cuyo peso en la Federación Internacional e historia y tradición dentro del deporte son claramente dispares.

En la tarde de ayer, la gimnasta Flávia Saraiva representó a Brasil en la final de viga y compitió en el último lugar de la rotación. Luego de presenciar las rutinas de sus competidoras y de ver el ránking hasta el momento, Flávia sabía que realizando su rutina correctamente se aseguraba un bronce. Esta medalla sería histórica para su país, ya que nunca logró estar entre las tres mejores en la rama femenina.

Lamentablemente algunos errores de ejecución, desequilibros y pérdida de conexiones de elementos provocaron que no repitiera su nota del clasificatorio y se tuviera que conformar con un 14.533, mínimo 0.60 menos de lo que potencialmente podría obtener y pasando a ocupar la quinta posición. A diferencia de los casos de Laurie Hernández y Marine Boyer, el equipo técnico de la gimnasta decidió no realizar un reclamo oficial por su nota.

“Honestamente, pensé que la medalla iba para Flávia” declaró Simone Biles a O Globo luego de la final, donde no tuvo su mejor desempeño y se quedó con el bronce. “Ella estuvo bien en viga. Creí que ella se lo merecía, pero estoy orgullosa. Su serie parecía mejor de la que yo hice, entonces esperaba que ella ganara la medalla y no yo”.  Gym Blog Brazil, un medio brasileño especializado en gimnasia artística, republicó un artículo realizado anteriormente sobre los reclamos, refiriéndose a la situación de Flávia como uno de los casos donde un reclamo en la nota podría haber hecho la diferencia.

El panel de jueces, compuesto a este nivel por dos jueces de dificultad y cuatro de ejecución, cuenta con herramientas como jueces de referencia, paneles superiores y sistema de replay para evaluar a las gimnastas de la forma más justa posible. Sin embargo, la única nota que puede reclamarse por parte de una federación es la de dificultad y se debe realizar mediante un estricto proceso que incluye pagar una suma de dinero. En caso de que el reclamo sea correcto y la nota se modifique, el dinero se devuelve. Además, las federaciones sólo pueden reclamar por las notas de sus propios gimnastas y deben hacerlo antes de que se anuncie la nota de la gimnasta siguiente.

En estos casos es importante que las gimnastas y los equipos que las acompañan conozcan sus notas y puedan calcular rápidamente si el resultado recibido es el correcto. Ayer se vió a Sanne Wevers realizando anotaciones en un cuaderno al finalizar su rutina, una práctica que es habitual para ella y que funciona en el caso de que se cometa un error en su calificación. Más allá de que la nota de dificultad de Saraiva haya sido o no justa, los reclamos son una herramienta para asegurarse la corrección de errores que los jueces pueden cometer involuntariamente. Con o sin medalla, Flavia realizó un gran trabajo y su buena participación en Rio anticipa un gran futuro en la gimnasia latinoamericana y mundial.

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