España

Las 7 vidas de Roxana Popa

(foto: Ángel Rivero)

 

Siete años después de la primera lesión que estuvo a punto de apartarla de la élite de la gimnasia artística española, cuando le estallara la cabeza del radio allá por 2010, Roxana Popa vuelve a subirse al tapiz. La gimnasta de origen rumano ha pasado por otras tres intervenciones quirúrigcas, una del ligamento cruzado anterior a finales de 2015 y dos de los meniscos en 2016; pero nada ha conseguido descolgarla de las paralelas.

Por el camino, la internacionalmente bautizada como “la Nadia Comaneci española” ha logrado romper con algunos estigmas y, tras dos años y nueve meses de idas y venidas en la alta competición, Roxana Popa ha vuelto al Centro de Alto Rendimiento de Madrid con más ganas que nunca: “Ha sido un año muy complicado. Fueron muchos meses de ‘quiero y no puedo’ pero claro, en mi cerebro hay una cosa muy grande que se llama ‘gimnasia’ y en la que no puedo dejar de pensar ni cuando voy en autobús, donde, a veces me pongo a pensar en combinaciones que podría hacer en barra”.

“Cuando era pequeña, mi madre me decía que para que me abriera la cabeza contra el suelo, mejor que cayera sobre una colchoneta”. Desde que la joven Popa empezó a entrenar en su país de origen, Rumanía, el veneno de la artística comenzó a atravesar un cuerpo del que ahora es preso, pero como todo, en ocasiones éste le ha sido letal. “Estaba entrenándome genial, se me fue una mano en paralelas, me caí, se me partió la rodilla y, en un segundo, se fue al traste toda mi carrera deportiva. Es tan fácil como hacer un despegue, pasarte y que la rodilla no esté preparada“.



La fuerte personalidad de Roxana Popa le ha hecho romper todos los muros que se le han puesto por delante: “Con el paso de los años me he dado cuenta de la magnitud de todo lo que pasó. Ahora soy más consciente de todo. He llegado hasta aquí, me ha pasado ésto -la lesión de rodilla- y es una experiencia más. Me ayuda el pensar que todo llega y todo pasa, pero soy consciente de que mi próxima lesión me llevaría de nuevo al quirófano y no puedo permitírmelo porque es la última oportunidad que me queda“.

Su última batalla con las lesiones le cortó el camino a los Juegos Olímpicos de Río y ella fue la mayor víctima. Tras un mes de visitas en el hospital en las que las inyecciones en el menisco fueron constantes, se vio obligada a renunciar a la disputa del Preolímpico cuando, en el último control clasificatorio, cayó de las barras y volvió a salírsele la rodilla: “No pude hacer nada más. Lo intenté, no pude por una causa evidente, incluso entrené con la rodilla hecha trizas. No es que renunciara, es que no podía. Estuve un mes pinchándome en la rodilla para poder aguantar“.

Después de una larga carrera en la que las lesiones han sido sus indeseadas compañeras, la última supuso un punto de inflexión en su vida: “Me dolió mucho.Tenía los Juegos Olímpicos en la mano y fue muy duro ver cómo se me escapaban entre los dedos.”

Sus objetivos, el Campeonato de España y los Mundiales de 2018

Precisamente ha sido la perseverancia, el coraje y la falta de miedos lo que, a día de hoy, sigue diferenciándola del resto de gimnastas: “Siempre me han dado respeto las cosas nuevas, pero ello me anima a hacerlo. Me muero de miedo, pero voy y me lanzo”. Con 20 años, es una de las más veteranas de su disciplina en el CAR, pero no por ello fija cerca su horizonte. Con Tokio 2020 por bandera y un objetivo claro en los Mundiales de 2018 donde espera “estar en los cuatro aparatos”, Roxana aún no se plantea una retirada. “Llevo dos semanas entrenándome y ya hago paralelas y cambios. Sinceramente, pensé que después de un año y pico fuera del gimnasio iba a estar más perdida. Ahora lo único que veo seguro es estar en los próximos Campeonatos de España en paralelas y barra de equilibrios. Aunque tengo claro que si compito será para quedar la primera”.

Después casi tres años prácticamente en blanco, Roxana ha sabido secarse el sudor y sobreponerse a la mala racha que desde 2014 ha azotado su carrera. “Ha habido gente que me ha apoyado durante este tiempo, pero aún hay muchos que no lo ven claro. Nadie me ha regalado nada. Tuve mala suerte y por eso no he podido estar, pero sigo aquí“.

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