Sudamerica

Entrevista con el chileno Christian Bruno

En septiembre del año pasado, en el Panamericano de Gimnasia Artística de Sucre, un chileno lograba subirse al podio de ese certamen por primera vez en su carrera. Era el momento más esperado por el deportista. El premio que tanto anhelaba colgaba en su cuello después de diez años dedicados al alto rendimiento. Muchas veces decayó, pero nunca se rindió. Hablamos del penquista de 28 años, Christian Bruno Decidet.

La emoción no la pudo ocultar aquel 18 de septiembre de 2016, más aún cuando celebraba un año más de vida. Algunas lágrimas se le cayeron. Fue un tercer lugar en la prueba de barra fija, en un torneo donde pocos chilenos logran destacar a nivel individual (específicamente, en la modalidad masculina, Bruno se sumó a Tomás González, Felipe Piña, Juan González y Juan Raffo a los nacionales en obtener al menos una medalla en un Panamericano de Gimnasia).

En Sucre, una de las capitales de Bolivia, Bruno fue el único chileno en celebrar. Aquel bronce era una tarea pendiente que tenía, pues le faltaba figurar por su propia cuenta. Anteriormente había finalizado en el tercer puesto en los Sudamericanos de Chile de 2011 y 2013, pero compitiendo en el All Around por equipos.

“Si bien había tenido resultados por equipo y había hecho un par de finales internacionales, faltaba ese pequeño resultado individual que me pusiera en un sitial de privilegio en la gimnasia nacional”, cuenta Bruno en conversación con BioBioChile.

Su gran logro individual demoró bastante en llegar. Él mismo reconoce que despegó tarde. Si bien practica gimnasia desde los cuatro años, lo comenzó a ejercer de manera más profesional a los 17, cuando dejó Concepción para irse a vivir a Santiago y dedicarse de lleno al deporte.

La razón de esa tardanza se explica también por un complicado momento que le tocó pasar. La salida de su entrenador, el cubano Yoel Gutiérrez, a finales de 2012, le afectó en su carrera, pues sentía mucha confianza hacia su técnico formativo y con quien había trazado grandes objetivos.

“Cuando me quedé sin entrenador tuve que tomar varias decisiones que fueron muy apresuradas y que no pude manejar, las que me provocaron una pequeña depresión de la que me costó mucho salir”, revela.

Entró a estudiar Ingeniería Comercial en la Universidad Andrés Bello y la posibilidad del retiro se le pasó por su mente, pero al final logró recuperarse gracias a la ayuda de su nuevo entrenador, amigos, familia y de su incondicional Javiera Cañas, atleta nacional con quien lleva una relación de pololeo de dos años.

Confederación Sudamericana de Gimnasia | Christian Bruno Decidet - Facebook
Confederación Sudamericana de Gimnasia | Christian Bruno Decidet – Facebook

Hoy se recupera de una lesión en la rodilla que arrastra desde los Juegos Deportivos Nacionales y se apresta para llegar a los selectivos del segundo semestre. Su momento es ahora. La vuelta ha sido larga y espera brindarle nuevas alegrías al deporte de nuestro país.

¿Cómo llegó la gimnasia artística a tu vida?

Cuando pequeño era bastante hiperquinético y tenía problemas conductuales, entonces mi mamá en esa desesperación típica de los padres me llevó al psicólogo y finalmente él dijo que yo necesita hacer otro tipo de actividades. Entonces, cuando tenía cuatro años, me llevaron al Club Deportivo Huachipato y al entrar estaba toda esta gente dándose vueltas y lo primero que hice fue decir que quería hacer gimnasia.

¿Desde cuándo tomaste la gimnasia como tu profesión?

Estuve muchos años en Concepción hasta que cumplí 17 años, entrenando en clubes dos o tres veces a la semana durante dos horas, con poca implementación, pero toda mi vida había querido ser gimnasta. Desde que empecé a los cuatro años nunca me separé de la gimnasia hasta los 17 que me vine a Santiago buscando este sueño de ser gimnasta.

¿Tuviste dificultades en practicar gimnasia en Concepción?

Yo empecé joven pero no tenía las condiciones por la parte técnica porque no habían entrenadores en Concepción, no habían aparatos, fosos, nada, y llegué a Santiago bastante pobre en cuanto al nivel técnico. Entonces tuve que empezar desde cero. Por eso todos dicen que yo comencé a los 18 años. Me costó mucho adquirir un rendimiento. Me formé desde cero haciendo cosas que tenía que haber hecho cuando niño. Por eso el bronce en el Panamericano de Sucre fue como un broche de oro para una carrera que sabía que era difícil ganar medallas.

¿El triunfo al que haces mención es el mejor de tu trayectoria?

Es difícil tratar de elegir solamente uno, ya que llevo más de diez años como seleccionado nacional, pero obviamente que la medalla panamericana del año pasado es uno de los momentos más lindos de mi carrera.

¿Qué recuerdos se te vinieron cuando recibías la medalla de bronce en el Panamericano de Sucre?

Cuando me paré ahí y me estaban colocando la medalla fue como un suspiro, ‘lo logré, se terminó y de aquí en adelante a dar lo máximo hasta que mi cuerpo no pueda más’. Fueron muchas emociones.

Por tu relato, parece que te costó mucho ganar esa medalla ¿Hubo algún episodio negativo que marcó tu carrera?

Sí, mi carrera ha sido de altos y bajos. Empecé muy tarde, sin mucho apoyo. He tenido que trabajar para poder costear mis cosas personales. He tenido la suerte de vivir en el CAR y he mantenido un nivel que me permite estar en la residencia deportiva. He estado lejos de mi familia. Cuando estaba muy bien, en 2012, con un nivel que pensaba que iba para finales mundiales, me quedé sin entrenador por falta de recursos. Tuve un bajón anímico grande de dos años.

¿Por qué te quedaste sin entrenador? ¿Qué fue lo que ocurrió?

Yo entrenaba con Yoel Gutiérrez y hubo un momento en que él se fue porque no teníamos cómo pagarle. Él fue mi formador, me hizo finalista en Copas del mundo (de Sao Paulo y Doha). Con Yoel tenía como objetivos ser medallista de los Juegos Suramericanos 2014, en 2015 quería ser finalista mundial en All Round, y todas esas metas se cayeron cuando se fue mi entrenador. Era muy dependiente de él. Cuando me quedé sin entrenador entré a la Universidad, ya que no podía seguir postergando mi vida. Comencé con mi carrera de Ingeniería Comercial y a la vez intenté conseguir entrenador, pero me costó mucho el cambio. Fueron años difíciles (2013 y 2014) donde muchas veces pensé en no seguir con esto.

¿Cómo lograste salir de ese mal momento?

He tenido la suerte de rodearme de personas que me han querido mucho, entrenadores que me han ayudado muchísimo. Ellos me han dado mucho cariño y me van a ayudar también a seguir adelante en esta lucha constante de tener resultados y seguir vigente.

Dentro de esas personas suponemos que está tu polola la atleta nacional Javiera Cañas.

Sin duda que Javiera ha sido un pilar fundamental para aguantar este proceso. Básicamente fue una de las personas que me ayudó a enfocarme y a salir adelante junto con mi madre y hermano.

Retomando lo deportivo, sabemos que tuviste una lesión en mayo pasado. ¿Qué fue lo que te pasó y cómo va esa recuperación?

Tuve una lesión bastante traumática en los Juegos Deportivos Nacionales en una caída muy fea en suelo, lo que me provocó una pequeña fisura en el platillo tibial que me dejó un edema que me ha tenido complicado por harto tiempo, pero ya estoy entrenando de manera regular los aparatos que son con los brazos, y tengo para un mes más para los aparatos de caídas, suelo y salto. Estoy tratando de estar lo más apto posible para el momento de que me den el alta ya estar haciendo las series completas para los selectivos de los campeonatos del segundo semestre.

¿Cuáles son las metas que tienes para tus próximos desafíos?

Cuando empezó el año lo que pensamos era pelear medallas en los Juegos Bolivarianos (de Santa Marta, en noviembre de 2017) y en el Sudamericano (de Cochabamba, en diciembre) y mi cabeza está puesta en eso. Tengo que recuperarme un 100 % para estar en óptimas condiciones tanto para aportar como equipo como para el desempeño individual y obtener así una medalla en la prueba paralela fija.

Por último, ¿qué te parece que Tomás González lidere la nueva Federación de Gimnasia?

Lo mejor que le pudo haber pasado a la gimnasia es que Tomás sea presidente de la Federación. Tomás es un personaje público que genera interés, que genera que las empresas se fijen en la gimnasia. Esto puede servir para que la gimnasia crezca y que todo este boom que se ha dado en los últimos años se concrete en masividad, resultados, recintos deportivos y en descentralizarla un poco para que la gente de región tengan los recursos y la infraestructura.

 

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