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Cuba: Un Sueño muy Posible

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Hablar de gimnasia en Cuba por estos días nos conduce, inevitablemente, a la persona de Manrique Larduet, el pequeño gigante santiaguero que conquistó a todos con su fabuloso rendimiento en el pasado Campeonato Mun­dial de Glasgow, Escocia.

El joven de 19 años no solo escoltó al monstruo japonés Kohei Uchimura (campeón olímpico y dueño de diez coronas del orbe) en el concurso de máximos acumuladores, sino que también ganó el metal de bronce en la final de la barra fija, resultado que lo catapultó directo a los Juegos Olím­picos de Río de Janeiro 2016.

Pero hay vida más allá de Manrique. Ran­dy Lerú, igual de joven y también repleto de ambiciones, reúne todas las cualidades para consolidar por muchos años una pareja de lujo en la gimnasia cubana. De hecho, el indómito será el representante de nuestro país en el venidero Preolímpico de la disciplina, que se efectuará en Brasil durante el mes de abril.

“Manrique me prometió que ganaría una medalla en el Mundial para que yo tuviera la oportunidad de asistir al Preolímpico de Brasil. Él cumplió su parte del pacto y ahora me toca a mí tener una buena actuación para lograr otro boleto a Río”, comentó el gimnasta en diálogo con nuestro diario.

Y no es de extrañar esta química entre los dos exponentes del virtuoso deporte. Ambos lo abrazaron desde los cinco años y llevan más de una década entrenando juntos. “No he practicado ningún otro deporte, no sé hacer más nada, desde niño solo me he dedicado a los aparatos”, confesó Lerú, cuya meta inmediata es incluirse entre los 18 punteros del Preolímpico.

PAUTAS Y EXIGENCIAS INMEDIATAS

Para vencer ese objetivo, Randy deberá en­frentar a buena parte de los rivales que com­pitieron en el Mundial y no pudieron escalar al podio. El grupo incluirá atletas de nivel y con mayor experiencia competitiva, pero en las filas cubanas se respira optimismo y confianza gracias a la intensa preparación que han desarrollado.

“Nos hemos trazado como estrategia montar un programa de competencia con una nota media en todos los aparatos.

Ahora mismo estamos buscando seguridad para incluirnos entre los diez primeros del all around, ya después Randy completaría una preparación más especializada en sus mejores aparatos en pos de buscar también un resultado olímpico”, explicó a Granma el entrenador de la escuadra nacional Carlos Rafael Gil.

“Es una prueba compleja, pero la clasificación está en sus manos, solo debe hacer en el día lo que sabe para lograr el objetivo. Por supuesto, en el deporte no hay nada escrito y continuaremos con el máximo de exigencia. Nos será muy provechosa la participación en la Copa del Mundo de Catar, donde se tirará con todo”, añadió el preparador, quien valoró de muy importantes las bases de entrenamiento desarrolladas en Costa Rica y México.

“En ambos lugares contamos con condiciones que en Cuba no tenemos, una marca de aparatos diferentes y mayor comodidad para hacer ejercicios complejos y riesgosos. Además, en esos escenarios los profesores locales nos han aportado sus consejos y experiencias muy útiles”, señaló Randy, quien define por estos días detalles cruciales de su rutina en suelo azteca.

RANDY+MANRIQUE: VENTAJA CRUCIAL

La clasificación de Randy Lerú a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, además de representar un éxito personal, tiene un valor muy importante en las aspiraciones cubanas durante la cita estival, pues su participación puede incidir positivamente en el rendimiento de Man­rique Larduet.

“No quisiera que afronte las Olimpiadas solo. Por ponerte un ejemplo concreto, si Randy compite en Río y se incluye en una final, es un rival menos a vencer. En las rotaciones de los aparatos siempre es provechoso intercambiar y compartir criterios con un compañero, por eso la obtención de su boleto tiene tanta importancia”, expresó Carlos Rafael Gil.

“Siento algo de presión porque mi clasificación representa mucho. La responsabilidad es grande pero tengo toda la confianza y sé que pue­do lograr el objetivo y cumplir mi promesa con Manrique”, aseguró Randy, consciente de sus fortalezas y debilidades.

“Aparato por aparato, la barra fija es mi favorito, a pesar de ser bien difícil. Me siento cómodo, puedo jugar y hacer todo lo que quiero, mientras los arzones son los más complicados, pero siempre decimos que a ese caballo hay que domarlo.

En sentido general, tenemos confianza para sacar buenas notas en todos los aparatos”, concluyó el gimnasta indómito.

Post gracias a http://www.granma.cu/

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